miércoles, 14 de noviembre de 2007

Lima - Limón

De repente, el viernes pasado me llegó un mail laboral que decía que confirmaban mi vuelo a Lima el lunes. Sabía que tenía que viajar pronto, pero no me imaginaba que TAN pronto. Ni tiempo tuve para averiguar si era un error que ya estaba en Ezeiza con la valija y tratando de conseguir la ASSIST CARD para subirme al avión y llegar por primera vez a Perú.

La verdad que de lo que me tocó ver hasta ahora, no me puedo quejar. La gente es muy muy amable, la ciudad es limpia, no hay un caos de tránsito como me habían dicho, sino todo lo contrario. Los automovilistas son bastante asesinos, pero sin embargo hay menor cantidad de autos, lo cual les da vía libre para esquivarlo a uno tranquilamente. Los autos, son bastante viejos. Al parecer en Perú la mayoría de la gente compra autos japoneses usados. Se ven pocos autos 0km y menos aún autos europeos.

La comida, por otro lado, es impresionante. Si uno es amante de los mariscos, como me tocó a mi serlo, les cuento que tienen que venir a Lima. Es un paraíso en mariscos, a un precio impensado en Argentina. Acá podemos apreciar una Parihuela, y a esta altura, tendrían que estar viendo una parrillada de mariscos y unos langostinos a la piedra







Como verán, muy mal que digamos no la estamos pasando, y menos a la hora del almuerzo. Una cosa curiosa es que, como acá solo se come mariscos frescos, a la noche no se consiguen. Los restaurantes NO venden pescados o mariscos después de las 7, es muy raro e interesante al mismo tiempo. De esta manera, uno esta seguro que la comida es muy fresca y eso se nota en el sabor.

Otra cosa es que utilizan muchisimo el limón (en realidad, las limas) a la hora de cocinar, y la especialidad es el ceviche (pescado crudo, cocido al limón). Muy bueno, muy sabroso y muy refrescante al mismo tiempo.

Bien, eso es todo por el momento.

Saludos,

Matías

Verde Botella

Claro, habían salido 18 litros de exquisita (esperemos) cerveza, pero antes de poder probarla tenemos que embotellarla y por lo tanto, la semana pasada había reclutado envases para no quedarme corto. Conseguí 18 y me puse a lavarlos con cepillo y detergente en mano.

Sofi me ayudó enérgicamente (creo que tuve suerte porque el día estaba nublado y no podía tomar sol....gracias igua!!!!!!) y al cabo de unas 2 horas teniamos las 18 botellitas limpitas y sin etiquetas



El bidón ya había decantado durante la semana y se podía observer una gruesa capa de levaduras muertas en el fondo






Era hora de ponernos a embotellar, asi que lo que tenía que hacer era calcular la cantidad de azúcar que debía diluir en agua para repartir entre todas las botellas, de manera que las levaduras que habían sobrevivido a la primer fermentación, actuaran nuevamente y una vez en la botella, generén la espuma de la misma.

Una vez hecho el cálculo agregué los 120 grs de azúcar al agua, disolvi y con la ayuda de un embudo y una cuchara, repartimos en cantidades iguales el almibar entre los envases.

Listo el pollo, y embudo, filtro (pañuelo) y manguera en mano, arranqué con el sifón y empezó el show.



Nuevamente en la ardua tarea de embotellado contamos con la ayuda de Sofi, mi hno y su novia (no voy a revelar sus identidades para que no los reconozcan por la calle, nos gusta el perfil bajo).

Cada botella demoraba unos 5 minutos en llenarse y luego mi hermano se encargaba de darle un golpe preciso (o varios imprecisos dependiendo de la puntería) con la masa, la tapadora y la tapita.



El proceso se extendió un rato largo, pero el esfuerzo vale la pena. Finalmente pudimos escurrir cerveza como para llenar

- 13 envases de 1 lt
- 1 envase de 3/4 lt
- 2 envases de 1/2 lt

Lo cual significa que, si todo sale bien, en una semanita vamos a tener unos ricos 15 lts de cerveza para degustar y compartir



Espero que les haya divertido tanto leer esto como a mi escribirlo.

Hasta la próxima,

Matías

jueves, 8 de noviembre de 2007

Producción en serio

Bueno, después de varias semanas sin noticias sobre la cerveza, finalmente vuelvo al ruedo. El parate no fue un abandono, sino que durante estos dos meses estuve a la espera de unos nuevos elementos para poder mejorar el proceso de producción. La primera experiencia había arrojado como positivo, una cerveza que valía la pena intentar nuevamente. Lo que no había sido bueno, era el trabajo invertido y el beneficio obtenido (solo 3.5 litros). Varias veces me plantié que por 3 litros no valía la pena invertir casi 6 horas durante 2 días.

Así fué como dada la grata experiencia, decidí que la próxima producción tenía que ser mas fructífera en el resultado, y para ello necesitaba ollas mas grandes y un mejor proceso de macerado. Mi hermano tomó la posta y se hizo cargo de mandar a hacer con un pedazo de 60 cm de largu de un tubo de 12" de inoxidable (12" = 32cm) 2 recipientes (según mi especificación) uno para macerar y otro para hervir la cerveza.

Las ollas demoraron un mes y medio, pero finalmente quedaron excelentes. Aprovechamos y le soldamos un niple a cada olla para poder agregar una válvula de desagote y no tener que vaciar las mismas haciendo sifón. Las ollas que hiciemos fueron de 20 y de 28 litros aproximadamente, con la idea de lograr un resultado final de unos 20 litros de cerveza. Para esto, tambien necesitaba un fermentador con esa capacidad, así que un amigo me regaló uno de los bidones de agua que consumen en la casa. Con todos estos nuevos elementos, ahora iba a necesitar un enfriador contra-corriente para poder reducir la temperatura del mosto de 100° a los 20° que necesito para que la levadura haga su truco, por eso, me compré 10 metros de caño de cobre y de manguera y armé uno.

En la siguiente foto se ve el circuito armado con varios de los nuevos elementos



Se puede apreciar la olla mas grande con la válvula en la parte inferior. El enfriador y el fermentador, todo listo para arrancar. Bueno, en realidad había algo mas que necesitaba y era un buen mechero para poder calentar y hervir tanta cantidad de líquido. Por suerte mi papá tiene un disco de arado donde suele cocinar, y para el mismo se consiguió un mechero importante.



Acá podemos apreciar la olla mas chica, y el mechero con un recubrimiento para impedir que el viento apague el fuego.

Entonces, no había mas excusas, teníamos que prender el fuego, agregar el agua y arrancar a calentar la misma para el proceso de macerado. Eso hicimos, unos 20 minutos mas tarde, ya teníamos el agua a 75 grados y estaba todo listo para agregar la malta. Esta vez no iba a usar una media de mi mamá, me había comprado una bolsa que servía a su vez como filtro para los granos. Pero como no todo puede salir bien la primera vez, cuando metí la bolsa adentro de la olla, me di cuenta que la mitad de los granos quedaban por arriba del nivel del agua, y por lo tanto no iba a poder hacer que los mismos se lavaran bien y el agua tomase buena densidad. Dudé un par de minutos, y me autoconvencí que la unica que quedaba, era tirar los granos directamente adentro del agua. Entonces, saqué la bolsa (me quemé bastante), y tire todo el contenido.



La única duda que tenía ahora era si iba a poder desagotar todo y separar de alguna manera los granos del agua. El proceso había sido excelente, logré una densidad de 1.090 así que ya se palpitaba que la producción había sido muy buena. Todavía no sabía cuanta agua le iba a poder agregar. Lo primero que tenía que hacer antes de agregar el agua, era sacar los granos porque la olla estaba demasiado llena como para poder bajar la densidad hasta donde necesitaba. No tenía idea como hacerlo, asi que agarré con un colador, tratando de que los granos quedasen por un lado y el agua por el otro. Después de un rato, Eliana (una amiga de mi hermana que fue la única que me dió una mano, y sin ella no hubiese podido hacer nada) se le ocurrió una muy buena idea, y en vez de usar el colador, empezamos a desagotar todo dentro de la bolsa que había comprado. De esa manera podía llenar de a poco, y exprimir al máximo la bolsa hasta dejar los granos bien secos. El proceso duró como 1.5 horas, hasta que finalmente separamos completamente el agua de los granos.

Agregué agua hasta que mas no entró. Por lo tanto tenia 20 litros y una densidad de 1.040 (la vez anterior habia conseguido 6 lts con una densidad de 1.036). Pasé todo a la olla grande, y agregué mas agua (finalmente quedaron 21.5 lts).

Volví a prender el fuego y llevé la olla grande al mechero. Está vez tardó unos 40 minutos en empezar a hervir. En ese momento agregué el lúpulo





Mucho no se ve, pero acá está la olla hirviendo



Una hora mas tarde, apagué el fuego, movimos la olla de lugar, enchufé el enfriador y........

(no se ve nada, pero creanme, es la pura verdad)



El desagote se hizo leeeeeento lento lento. El caño de cobre que compré es un poco angosto, por lo tanto, llevar la cerveza de la o0lla al fermentador tomo como 30 minutos

En esta foto se puede ver todo conectado



La manguera de la izquierda, viene de la canilla con agua fria y se enchufa en el extremo que da al fermentador. La manguera que sale de la otra punta, lleva el agua al desagote, entonces, tenemos agua fria que entra desde el final y va en sentido contrario a la cerveza caliente durante todo el recorrido (unos 10 metros), asi es como funciona el enfriador. Finalmente, el caño de cobre termina dentro del bidón donde estaba la levadura.

Unas 6 horas después de arrancada la producción, logramos la misma consistencia que la primera vez. Un líquido marrón y turbio que poco se asemeja a la cerveza. Pero nuevamente, tenemos toda la esperanza que mágicamente, la semana que viene sea un rico brevage.



Saludos y hasta la semana que viene que les muestro el embotellado.

Matías